• José Antonio Fdez Viñas

8 Hábitos que nos aleja de nuestros objetivos y nos hacen infelices



Queridos amigos del blog!!


Una semana más nos disponemos a intentar dar algún consejo o herramienta que nos ayude a ser una mejor versión de nosotros mismos. Hoy quiero incidir en hábitos que determinan nuestros resultados. Estos hábitos o conductas vienen determinados por pensamientos o creencias de las que no somos conscientes pero que en realidad son responsables de nuestros resultados en la vida.


Nuestros pensamientos y nuestras creencias interpretan cada momento de la vida, de esa interpretación deriva una acción, con esa acción construimos cada día nuestro destino.


Las consecuencias son claras, vivimos una realidad que es interpretada en función de un pensamiento, ese pensamiento ocasiona una acción, una manera de reaccionar, esa acción nos convierte o nos lleva a ser la persona que somos en cada momento.


Nuestra voz interna nos argumenta una realidad subjetiva. Y debemos preguntarnos, ¿como de real es la interpretación que le estoy dando a lo que me ocurre? También deberíamos de hacernos otra pregunta importante, ¿Qué resultado de vida estoy teniendo en función de cómo interpreto lo que me ocurre?


Queridos amigos del blog, hoy quisiera que tomemos consciencia de hábitos que tenemos en función de cómo interpretamos lo que nos ocurre. De la interpretación que le damos a cada cosa de la vida, del argumento que en cada momento nuestra voz interna nos cuenta deriva una acción, de esa acción depende nuestro resultado en cualquier hábito vital.




De algunos de los hábitos de los que quiero que tomemos consciencia son;


1.- Poner excusas.


Nuestra mente, nuestra voz interna argumenta siempre en el mismo sentido. Este sentido no es otro que el de protegernos. Nos cuenta cosas con el pretexto de que no suframos, pero paradójicamente la mayoría de las veces consigue el efecto contrario.


Nuestro pensamiento genera excusas como fórmula para evadirnos de nuestra responsabilidad vital. Echar culpas a los demás es el argumento perfecto para justificar aquello que no hacemos y deberíamos de hacer.


Decir cosas como que hemos suspendido porque el profesor nos tiene manía, es la forma fácil de no admitir que no hemos estudiado lo suficiente. Por eso, es importante detectar cuando estamos camuflándonos en la coartada de las excusas como solución a no asumir que no estamos haciendo todo lo que podríamos hacer para conseguir todo lo que queremos conseguir.


2.- Vivir en el pasado.


Muchas personas vivimos en determinados momentos en el pasado. La mente nos da la oportunidad de vivir en el pasado cada vez que queremos. En ese viaje mental al pasado buscamos razones para justificar nuestro presente.


Lo fácil cuando tenemos retos importantes que afrontar en el presente es buscar argumentos del pasado que justifiquen mi inacción en el ahora. Cuando viajamos mentalmente al pasado para encontrar respuestas a nuestro presente solemos regresar acompañado de la culpa. La culpa por algo que no hicimos, por algo que decidimos y que hemos aparejado al resultado de nuestra situación actual.


Viajamos al pasado para intentar convencernos de que es ese pasado el que nos llevó hasta donde estamos y que ya no podemos cambiar eso. Por desgracia del pasado regresamos con el sentimiento de culpa. Si no somos capaces de perdonarnos y regresar de ese pasado mental habiéndonos perdonado, es cuando caemos en la nostalgia o en lo que comúnmente denominamos como “una depresión”.


Utilicemos nuestros viajes mentales al pasado para perdonarnos. Como dice el doctor D. Enrique rojas, el perdón es un viaje al pasado del que volvemos ilesos. Por tanto, utilicemos ese viaje para liberarnos de la culpa y no para todo lo contrario y regocijarnos en ella.



3.- Darle muchas vueltas a las cosas.


El hábito de darle vueltas a las cosas o a la cabeza es la manera más fácil que tiene nuestra mente de no enfocar realmente en una solución o en una acción determinada.


Darle muchas vueltas a las cosas sin decidir nada es la forma en la que nuestra mente camufla asumir responsabilidades. Las responsabilidades las asumimos cuando tomamos una decisión. Pero tenemos miedo al fallo y nos hacemos inoperativos. Entramos en muchos casos en la parálisis por análisis.


No nos damos cuenta que no tomar una decisión es en sí una decisión, la decisión de no hacer nada. Las cosas no cambian sin hacer nada. ¡Nunca olvides esto!



4.- Resistirte al cambio.


Todas las personas somos reacias al cambio, detrás de un cambio hay miedo, y creemos eso que dice el refrán de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.


Este hábito de resistirnos al cambio es uno de los más importantes que debemos vencer. La vida es un continuo cambio, sin cambio no hay evolución. La sociedades cambian constantemente y de manera cada vez más rápida. Con las personas ocurre lo mismo. Tanto en la vida en general como en el ámbito profesional en particular debemos tener el convencimiento de querer adaptarnos a los cambios que la sociedad demanda. De no ser así quedaremos obsoletos en un abrir y cerrar de ojos.


Las empresas que se resisten al cambio mueren, de alguna forma las personas que se resisten al cambio mueren también.


5.- Compararse con los demás.


El hábito de compararse a los demás es un habito común de muchas personas. Este hábito es la forma más sencilla de conseguir una frustración inmediata.


No nos comparamos con personas iguales o peores, normalmente nos comparamos con personas mejores que nosotros, de ahí la frustración. A partir de ahí nuestra mente intenta justificar nuestra frustración y es cuando nos contamos injusticias, nos contamos favoritismos y nos contamos cualquier cosa que nos justifique por que no somos igual que esas otras personas.


Deberíamos de compararnos con los demás como forma de ver algún tipo de referente a imitar, en vez de compararnos para envenenarnos con envidias y desigualdades que solo intentamos remediar con argumentos de excusas en vez de con acciones que nos acerquen a esas personas.


Compararse no es malo sino que es positivo, pero solo si somos capaces de hacerlo de forma objetiva y como fórmula para conseguir aquello que la otra persona tiene y nosotros queremos tener también.



6.- Esperar buenos resultados de inmediato.


Este pensamiento es muy curioso. Normalmente no hacemos nada por cambiar nuestra situación actual, pero cuando lo hacemos queremos conseguir el resultado de inmediato.


Es cierto que vivimos en la inmediatez. Ponemos un mensaje de texto en nuestro teléfono a otra persona y si no contesta al instante ya nos soliviantamos. No tenemos paciencia para conseguir u obtener resultados. Todo lo queremos ya, pero esto no puede ser siempre así.


Las cosas importantes en la vida se hacen esperar. Normalmente las cosas que se consiguen rápido y sin esfuerzo no suelen merecer la pena. Las cosas que se consiguen de forma inmediata tampoco se valoran igual que las que cuestan mucho conseguirlas.


Márcate objetivos importantes y ten paciencia para conseguirlos, si un objetivo lo consigues de inmediato, seguramente no sería tan importante, en este caso puedes entonces buscar objetivos aún mejores.



7.- Mentalidad rígida.


Este habito o esta mentalidad va íntimamente relacionada con la resistencia al cambio. La vida no es blanco o negro, hay una gama de grises fantástica que satisface a muchas más personas.


La flexibilidad en la vida abre oportunidades y abre caminos, la rigidez ofrece el efecto contrario. Las mentes rígidas acarrean vidas rígidas, las vidas rígidas quedan la mayoría de las veces bloqueadas por caminos que son atravesados por un muro, que por desgracia solo es mental.


8-. Buscar la perfección.


El último hábito, pensamiento o creencia que te quiero comentar es el de buscar la perfección. Las personas que buscan la perfección son los eternos insatisfechos. Estas personas con este pensamiento están dando un portazo en las narices a la felicidad.


Además desde mi punto de vista se trata de una utopía, ya que la perfección no existe, es solo una creencia. ¿Qué es la perfección? Se trata de una opinión subjetiva, por tanto siempre habrá distintos criterios de lo que para uno es la perfección.


Lo peor es cuando inconscientemente buscamos la perfección como excusa para no tener que vencer el miedo de la acción. No te olvides de esto. ¡Mejor echo que perfecto!


Queridos amigos del blog!!!


Tomen consciencia de todo lo que hoy hemos hablado. Estos 8 hábitos, creencias o pensamientos son limitaciones que tenemos en nuestra cabeza y que nos impiden ser quien pretendemos ser.


Como tantas veces hemos dicho somos el resultado de lo que pensamos y hacemos. Cuidado con lo que piensas porque te llevan a acciones que te han convertido en la persona que eres. Si algo no te gusta de tu vida cambia tu argumento mental y este cambiará tu vida.


Feliz semana!!!!

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