• José Antonio Fdez Viñas

Cuando estamos inmersos en el día a día vamos como pollo sin cabeza, sin pararnos a pensar ni un momento como actuamos, que hacemos o que pensamos en cada momento. Llevamos una conducta inconsciente y el dejarnos llevar por determinados pensamientos y conductas hace que no seamos lo potencialmente felices que podríamos ser.

Por eso en este post de hoy quisiera desenmascarar 5 comunes hábitos, que con el simple hecho de detectarlos e intentar evitarlos podemos ser un poquito más felices.



Estos 5 hábitos que debemos evitar son;


QUEJARTE.

Nos sorprenderíamos del número de quejas diarias que registraríamos si hiciésemos el ejercicio de apuntar en una libreta cada vez que nos quejamos por cualquier circunstancia. La queja nos produce una emoción negativa sobre algo y por tanto nos aleja de nuestra felicidad.

En el ámbito laboral por ejemplo es uno de los momentos de queja por excelencia de forma generalizada, una queja muchas veces innecesaria y parcial. Recuerdo un trabajador que venía a mi departamento de RR.HH. continuamente a quejarse por múltiples cosas. Un día llegó y le dije << vamos a hacer un ejercicio, a partir de ahora prohibido quejarse, cuando detectes algo que hacemos mal, en vez de venir a quejarte sin más, quiero que vengas con una y a ser posibles dos soluciones sobre el asunto en cuestión y lo implantamos de inmediato>> El resultado fue que dejó de venir a quejarse.

La queja no solo produce infelicidad en el que la ejerce, también produce la infelicidad de las personas de las que intenta hacer partícipe de la queja. El que se queja busca el apoyo y la justificación y busca gente para que se sume a la causa de la queja.

Intenta no quejarte y cuando exista algo que lo merezca, busca soluciones.


RESISTIRSE AL CAMBIO

Nuestra mente y generalmente la de cualquier ser humano es reacia al cambio. La incertidumbre es la enemiga de nuestro ego y este genera argumentos de miedo para resistirnos al cambio.

Nos resistimos al cambio incluso cuando sabemos que lo necesitamos. ¿Cuantas veces estamos en una circunstancia de monotonía, con un estado apático y sin embargo no hacemos nada? Casi siempre ¿verdad? Tenemos miedo al cambio, preferimos seguir sufriendo en determinada cuestión antes que afrontar un reto desconocido.

Solo podemos mejorar implantando cambios en nuestra vida, nuestra felicidad está al otro lado del miedo. Si vencemos el miedo para implantar la ilusión, en ese mismo instante, seremos un poquito más felices.


CRITICAR

Todas las emociones que produce el criticar son negativas. Son justificaciones del ego, esa voz que no calla y que intenta justificar cosas que en realidad no nos molestan de los demás sino de nosotros mismos. (Esto no es fácil de asimilar pero siento decirte que es rotundamente cierto)

Cada cosa que nos molesta de los demás analízala. Pregúntate por qué te molesta es muy probable que descubras muchas cosas sobre ti. Es muy probable también que te des cuenta que eso que criticas lo haces porque te gustaría para ti.

No solamente debemos de evitar la crítica sino evitar la crítica de los demás cuando estemos presentes en alguna. Esa persona adicta a la crítica es la misma que lo hará de ti cuando tú no estés. ¡Huye de la crítica! No te aporta nada.


PENSAMIENTOS NEGATIVOS

Según el doctor Mario Alonso Puig tenemos sin darnos cuenta una media de 50.000 pensamientos al día. Pues de esos pensamientos 8 de cada 10 son negativos. El 80% son negativos, esto es una barbaridad.

Intentar detectarlos es un gran paso, el siguiente paso es rebatírselos a esa voz mental que te los inculca. Para cada pensamiento negativo hay un argumento contrario. Debemos de practicarlo, este hábito se entrena, podemos cambiar nuestros patrones de pensamientos inculcados por nuestras vivencias, por nuestra educación e incluso por nuestra infancia que la etapa donde adquirimos la mayor de nuestras creencias y patrones mentales.

No solo deberías de cambiar tus pensamientos negativos, deberías también apartarte de esas personas que continuamente tienen pensamientos negativos. Ya sabes cómo hemos comentado otras veces que somos la media de las 5 personas con las que más nos relacionamos. Evita las personas negativas, mejoraran también tus pensamientos y por añadido tu vida en general.


VIVIR EN EL PASADO

A nuestra mente, al ego, le encanta llevarte al pasado. Lo malo es que normalmente es para producirte culpa o nostalgia. Incluso cuando recordamos un bonito momento pasado el mensaje subliminal es que ahora ese lindo momento no lo tienes y por tanto te produce una emoción negativa.

Debemos mirar al pasado para aprender de los errores y no volverlos a cometer. Nada más. La vida está en el presente. Hay que mirar el futuro con ilusión para actuar en el presente con firmeza. En función de cómo actuemos en el presente así será nuestro futuro.

La vida es un eterno presente, la vida solo se vive en el presente. Podemos viajar mentalmente al pasado y al futuro, pero ese viaje solo es mental. Por tanto utilicemos esos viajes para mejorar nuestra actuación en el presente, para ser una mejor versión y por qué no decirlo para tener un mejor futuro que en su momento viviremos en un determinado presente.

La vida que cada uno tenemos no viene dada, la creamos nosotros con lo que pensamos, decimos hacemos y sentimos. Mejoremos y tomemos consciencia de cuál es nuestra vida y cambiemos todo aquello que nos ayude a mejorar y a tomar las riendas de la misma. El resultado de nuestra vida, solo depende de nosotros.

Evita estos 5 hábitos y serás un poquito más feliz. ¡Te lo aseguro!

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Gracias!! Y Feliz semana!!



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A raíz de esta frase que publiqué en redes sociales voy a intentar de desmembrar el significado o mensaje que pretendía con la misma.

Tenemos cuatro variables. Buena persona, mala persona, buen jefe y mal jefe. Vamos allá.

Definiciones coloquiales;

Buena persona: Aquella persona con buenos valores, buen trato y que intenta aportar siempre su mejor versión a los demás. Es la persona con la que nos encanta estar en cualquier circunstancia vital

Mala persona: Persona egoísta que solo piensa en ella, que su escala de valores brilla por su ausencia y que es capaz de hacer lo que sea por su propio interés y sus propios objetivos. Es la persona que intentamos y deberíamos apartar de nuestras vidas.

Buen jefe: Es esa persona que desarrolla sus funciones de forma efectiva, primando la concordia, el dialogo, la confianza, el buen clima laboral y que sin olvidarse de los objetivos de la empresa intenta el bienestar y la felicidad de sus trabajadores. Es ese jefe que nos permite crecer, evolucionar y ser felices en el trabajo.

Mal jefe: Es esa persona que ejerce el puesto pensando en sus intereses profesionales y personales, estando en muchos casos incluso el interés personal por encima del empresarial y colectivo. Es ese jefe coercitivo que inculca miedo, que echa broncas y que fomenta una desconfianza que es el disfraz que oculta un falso rigor incompetente.




Habiendo definido más o menos los distintos conceptos me gustaría decir que;

Salimos de las universidades o de cualquier centro educativo (y esto no me cansaré de repetirlo allá donde vaya, a ver si así se cambia algo en este sentido) con la titulación para ejercer la profesión, pero no nos enseñan a saber hacer lo más importante de cualquier trabajo y que es desde mi punto de vista relacionarnos de forma eficaz con nuestros colaboradores, jefes o subordinados. Es fundamental que enseñemos por ejemplo a un ingeniero a realizar los cálculos para saber realizar un proyecto técnico determinado, pero esa persona también será probablemente el jefe de proyecto en algún momento de su vida laboral y nadie le enseña a saber manejar equipos de trabajo, no le enseñan a comunicarse de forma efectiva, en definitiva no le enseñan a relacionarse de forma efectiva con las demás personas y ese sin duda va a ser su trabajo fundamental cuando sea el jefe de ese supuesto proyecto.


Por tanto, ¿podemos aprender a ser un buen jefe? sin duda creo que sí, desarrollando las habilidades necesarias para ser lo más efectivo posible en nuestra relación con las demás personas. Tendremos un gran paso dado haciendo esto. Sabremos qué hacer para conseguir resultados determinados. Pero el cambio de solo “hacer” para conseguir es maquillaje, tarde o temprano los colaboradores se dan cuenta, pierden la confianza y se puede volver en tu contra. Las cosas o salen desde el ser o dan tarde o temprano la cara. Ahí está la diferencia entre un buen jefe y un jefe extraordinario.

Pero la gran cuestión planteada en redes sociales era… ¿Se puede aprender a ser buena persona? No se trata de un aprendizaje, se trata de una toma de consciencia. Entrando en un campo más espiritual muchos autores dicen que la esencia de toda persona es buena, así fuimos creados por Dios. Pero en la medida que nuestro falso yo llamado ego se ha apoderado de nosotros, nos alejamos de esa esencia inicial para convertirnos en otro tipo de persona, en un personaje que nos creemos y que asume un rol que interpreta a la perfección. La mayoría de las personas vamos dormidas con respecto a tal circunstancia, ni siquiera hemos tenido ese planteamiento de preocuparnos por el tipo de persona que somos. Actuamos desde la ignorancia absoluta y damos rienda suelta a nuestro ego para conseguir nuestros objetivos. Por eso hay malas personas que ni siquiera se plantean que lo son. Seguramente si tuvieran la oportunidad de verse por un agujero desde la distancia que le permita dar una visión objetiva, se sorprenderían e incluso sentirían vergüenza ajena de cómo actúan en determinados casos.

Es difícil que una persona sometida a un ego tan dominante tome consciencia y despierte de ese letargo de ignorancia por sí sola, es difícil pero es posible, aunque normalmente se tienen que dar unas circunstancias importantes en su vida que propicien un replanteamiento vital.

Por eso desmembrando la frase que subí a las redes sociales y en la que creo profundamente diré;

La buena persona puede llegar a ser un buen jefe, solo hay que enseñarle las habilidades que necesite pero la esencia principal la tiene innata. Así mismo el buen jefe es esa persona que siendo y proyectando los valores que tiene como buena persona, es capaz de sacar el máximo rendimiento de sus colaboradores en un ambiente cordial, productivo y feliz.

La mala persona jamás puede ser un buen jefe. Esto no quiere decir que no ejerza como tal o incluso consiga objetivos, pero será una persona con mucha alta rotación de colaboradores que huirán de su lado en cuanto sus posibilidades económicas, profesionales y vitales se lo permitan.

Lo peor es que muchas de las personas que estén leyendo este post en este momento, pensareis que es un post más de un “buenísmo” de moda que no es efectivo. Pasarán por la mente justificaciones de vuestro ego para argumentaros que hay que tratar a los colaboradores con el palo y la zanahoria… Que le das la mano y te cogen el brazo… Etc. Con esta percepción de vuestro entorno laboral y de vuestros colaboradores solo podéis creer estar en un clima de desconfianza y nada que merezca la pena puede salir de un entorno así. Las empresas capaces de transformar vidas, las de dentro y las de fuera de la compañía, solo lo consiguen posibilitando un clima laboral de confianza. Si la confianza es mediocre los resultados son mediocres.

¡Oye jefe! Ten cuidado como miras el mundo porque será tal y como lo mires. ¡Tú decides!

¡Ah! Si piensas que pasa con las malas personas y los malos empleados… Estate atento al blog porque hablaremos sin duda de ello.

Ultima tarea del post. Hazte esta pregunta si eres jefe. ¿Soy el jefe que me gustaría tener?

Gracias y feliz semana.



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  • José Antonio Fdez Viñas


Nadie que esté estresado en el trabajo puede ser feliz. Ya hablamos en anteriores post del estrés y que lo producía. Descubrimos como la voz interna que nunca calla nos inculcaba miedos futuros que disparaban nuestro cortisol (Que es la hormona del estrés) y nos mantenía estresados.

Pero hoy vamos a hablar del desbordamiento laboral no por nuestros pensamientos sino por nuestras tareas. A veces, por no decir muchas veces, no gestionamos bien el tiempo en nuestro trabajo, y al no gestionarlo bien nos falta tiempo para realizar todas las tareas que necesitamos o deberíamos hacer.

Por todo esto hoy vamos a intentar dar alguna pincelada para desenmascarar a algunos ladrones de tiempo. Hay muchos, tendríamos para más de un programa o post sobre este tema, pero vamos a centrarnos en algunos importantes en estos tiempos que corren.

¡Ah! Muy importante, tus colaboradores no se molestarán por el contenido de lo que debes implantar, pero si lo hará su ego por las formas de cómo lo comuniques. Dale mucha importancia a esto. Es vital.


1.- Los emails

Recibimos muchos emails pero realmente no todos son necesarios, muchos son publicidad y muchos son email en los que te ponen en copia pero que no hay que hacer ninguna acción con respecto a ellos más allá de estar enterado del asunto. A veces ni siquiera eso.

El volumen de email es tal que estamos fuera de horario de trabajo respondiendo emails que realmente no son necesarios o si lo son pero no los hemos contestado porque hemos perdido el tiempo con los que no lo eran.

Por tanto es importante disminuir esa bandeja de entrada para no saturarla. Para disminuirla debemos de hacer saber a esas personas, que por favor solo manden emails necesarios para el trabajo e incluso que asuntos que se puedan solucionar con una llamada de 2 minutos opten por esta forma de comunicación.

También es importante determinar un tiempo de trabajo para esta tarea, centrarse en los emails y ser lo más productivos para dar respuesta al máximo de correos electrónicos.

2.- Las llamadas de teléfono

Este es el ladrón de tiempo por excelencia, te llaman dejas lo que estás haciendo y luego tienes que volver a coger el hilo de la tarea que dejaste a medias. Por eso hay que centrarnos en la tarea que estamos haciendo para hacerla rápido y bien. Para esto es necesario no coger el teléfono. La mayoría de las llamadas no solo no son urgentes sino que son además innecesarias.

El no coger el teléfono no significa olvidarnos de la llamada. Significa no coger el teléfono cuando estamos inmersos en una tarea para que esta sea óptima y devolver esa llamada cuando estimemos que es el mejor momento. Algunos clientes con los que he trabajado este tema han elegido devolver llamadas en sus traslados en coche para optimizar ese tiempo muerto. Al principio nos reprocharan que no cojamos el teléfono, luego se darán cuenta de que devolvemos la llamada cuando lo vemos oportuno.


3.- Las interrupciones

Muchas veces perdemos el tiempo por interrupciones innecesarias de compañeros o colaboradores. Vienen preguntan un tema cualquiera, les solucionas el problema y tenemos que volver a retomar la concentración de lo que estábamos haciendo. Si nuestros compañeros o colaboradores saben que les atenderemos en cualquier momento vendrán cada vez que les surja una duda sin reparos. Esto será para nosotros un gran ladrón de tiempo, ese mismo tiempo que luego nos va a hacer falta para terminar nuestras tareas y no estar desbordado.

Para evitar las interrupciones tendremos que estipular a nuestros colaboradores un tiempo determinado para despachar con ellos. La experiencia con mis clientes cuando hemos tomado acción para corregir este ladrón de tiempo ha sido muy satisfactoria. En primer lugar hemos conseguido disminuir las interrupciones (siempre hay alguna y además es necesaria) y por otro lado hemos optimizado no solo nuestro tiempo sino el del colaborador, ya que ocurrían dos cosas; al ver que no podían consultar la duda la resolvían por ellos mismos y también acumulaban tres o cuatro dudas para el momento en que venían a consultarlas resolverlas. De este modo hemos evitado que interrumpieran su trabajo y el nuestro en más de una ocasión al día.


4.- El whatsapp y Redes Sociales

El whatsapp y las redes sociales se han convertido en una herramienta más de trabajo. El teléfono es un ladrón de tiempo brutal. Por eso es importante revisar el whatsapp cada cierto tiempo y no cada vez que llegue un mensaje. Yo personalmente hago barridas cada dos horas. Eso me permite estar centrado en mi trabajo sin tener interrupciones por algún mensaje. Esto lo hago desde hace más de un año con aquello que comentaba en uno de los programas de los lunes creativos. Los lunes Invento una mejora, la pruebo durante la semana y si funciona la dejo en mi vida. Yo deje esta de consultar el whatsapp cada dos horas y me va fenomenal.

¡Cuidado con tus ladrones de tiempo! No les dejes actuar y mejorará notablemente tu vida laboral y personal.

Feliz día!!

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