• José Antonio Fdez Viñas

Justo antes de verano me ocurrió esta anécdota que os trasmito y que su reflexión es la que da pie a este post.

Asistí a un evento empresarial en donde informaban sobre una nueva normativa que me interesaba conocer para mi labor de director de RR.HH. La cuestión es que allí coincidí con muchos empresarios que conozco y pudimos charlar informalmente antes y después del evento. Pues bien, en ese mismo encuentro se me acerco un empresario para hablar sobre los talleres de formación que doy a empresas, me pregunto si impartía algún taller de motivación para una empleada de su empresa y que no tenía la motivación que el creía suficiente para desempeñar su trabajo. Le contesté que si tenía taller de motivación y que las empresas salían satisfechas del mismo o por lo menos así me lo reportaban. ¡Perfecto! Exclamó pues te llamo y lo preparamos para ver si conseguimos motivarla. Fue entonces cuando le pregunté por la trabajadora en particular, le pregunté edad, si estaba casada y si tenía hijos, quería saber su perfil, pero principalmente quería saber que datos conocía de su trabajadora este empresario. Mi más temerosa sospecha se confirmó, no sabía ninguna de las tres respuestas. Me argumento que no se metía en el plano personal para que no sentirse obligado a dar permisos por causas personales y cosas así. Han pasado los meses y no hemos hecho el taller de motivación de lo cual me alegro, no por no querer hacerlo, seguro que les gustaría a los empleados de esa empresa, pero me alegro de haber evitado pasar el mal trago de ser honesto y tener que decirle que el taller que necesita su empresa no es de motivación sino de liderazgo y en concreto para este empresario al que aprecio y admiro en muchas facetas dicho sea de paso.

Esta conversación creo en mi cabeza la imagen de cómo sería este empresario en su empresa y como saludaría cada mañana a sus empleados, de aquí el post que he titulado como “El saludo del buen jefe.”



El buen jefe debería de realizar cada mañana tres preguntas;

¿Cómo estas?

¿En que estas?

¿En que puedo ayudarte?

Lo desarrollamos brevemente.

¿Cómo estás?

Esta pregunta es personal y es que en contra de la opinión que comentaba en mi anécdota, no podemos pretender que nuestros trabajadores se involucren al cien por cien con los objetivos de la empresa si tienen la sensación de que no le importamos nada. Sin una relación personal estrecha no se pueden crear vínculos de confianza, y no se olviden de esto; “cuando la confianza es mediocre los resultados son mediocres”

Esto no quiere decir que tengamos que ser íntimos amigos de nuestros subordinados, seguramente ellos tampoco lo querrán. Pero si deben percibir que nos preocupamos por ellos, que son importantes, que tu vínculo va mas allá de la relación jefe y empleado. Se lidera desde el corazón y no se puede querer unos resultados extraordinarios cuando la relación no es extraordinaria.

¿En que estás?

Esta simple pregunta si la analizamos puede expresar un lenguaje subliminal exquisito para la motivación y realización de los empleados. Cuando un jefe pregunta que proyecto o tarea está desarrollando en ese momento, en primer lugar esta ejerciendo su labor de jefe para saber como de avanzado va un proyecto o tarea de la que subsidiariamente es responsable, el trabajador reporta sus avances y lejos de sentirse fiscalizado lo que se siente es apoyado por un jefe que se preocupa por lo que esta haciendo. Esto lo muestran los estudios, no lo digo yo, produce este efecto pero en un “jefe tipo” al que estoy describiendo, si el jefe es el típico que echa broncas y que te pregunta por aburrimiento para ver si te encuentra el fallo lógicamente el efecto más que de apoyo será de acoso.

Cuando un jefe delega, y ya hablamos de las cuatro fases e la delegación en el anterior post, no significa soltar “el marrón” y despreocuparnos, significa acompañar y supervisar cuando sea necesario a nuestro subordinado para estar presente cuando lo necesite.

Una pequeña pincelada desde el punto de vista de la productividad. Si sabes que cada mañana tu jefe te va a preguntar en que estás, te cuidarás muy mucho de avanzar en tus tareas para que no le tengas que decir que estás en el mismo sitio que ayer. Máxime cuando te muestra su ayuda para no dar ninguna posibilidad al estancamiento. Aquí es cuando nos metemos en la tercera pregunta del buen jefe.

¿En que puedo ayudarte?

Una vez que hemos hablado sobre el plano personal (como se encuentra en las distintas parcelas de su vida) y sobre el plano profesional (lo que está desarrollando en ese momento) es el momento de mostrar su ayuda. La principal característica de un líder es servir, esta tercera pregunta nos permite mostrar el respaldo que puede necesitar nuestro empleado en un determinado momento, puede desbloquear una situación de bloqueo que tantas veces se nos da y que solo la visión de una nueva persona puede ocasionar una solución que hasta ese instante de ninguna forma veíamos, por último esta tercera pregunta nos muestra el respaldo de un jefe que por ese simple hecho nos involucra instantáneamente en el proyecto común de la compañía.

La tarea de este post es pensar cual es nuestro saludo cada mañana, sin necesidad de ser jefe, simplemente con nuestros compañeros. Quizás debas de mejorar este saludo para el bien común de todos.

Para terminar un poquito de auto-coaching ¿qué pasaría si nos saludásemos cada mañana nosotros mismos con estas preguntas?

¿Cómo estoy? ( cual es mi estado de ánimo)

¿ En que estoy? ( donde estoy poniendo el foco de mi vida)

¿ En que puedo ayudarme? ( en que faceta debo mejorar y como puedo hacerlo)

PD: Si eres el empresario de la anécdota y estas leyendo o escuchando este post, espero que no lo tomes a mal, muy al contrario creo que es una oportunidad de crecimiento para subsanar algo que desde mi punto de vista se está haciendo mal.

Feliz semana!!!



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  • José Antonio Fdez Viñas

Delegar es esa herramienta necesaria a la que muchos se resisten. Existen momentos profesionales en los que no queda otro remedio que delegar en otras personas tareas que ya no podemos o debemos realizar. Si eres una persona con cierta responsabilidad, con trabajadores a tu cargo y aun no delegas, háztelo mirar, porque tendrás algún obstáculo que te lo impide. Pueden ser muchos los motivos que te impiden delegar, puede ser miedo a enseñar a otras personas lo que tú sabes y no sentirte imprescindible si lo haces, o creencias erróneas como que nadie va a realizar algo tan bien como tú.

Las causas de la negativa a delegar son infinitas, debes determinarlas por ti mismo, pero eso sí, debes saber que, el no introducir en tu vida laboral la delegación, está limitando tus posibilidades de crecimiento como profesional, seguramente no llegas a tiempo a todas tus tareas, seguramente estas asumiendo tareas rutinarias que te impiden avanzar y tus pensamientos con respecto a la delegación son erróneos. Si por ejemplo crees, que al dar tareas a otras personas que tu no quieres hacer, pueden pensar que les estas soltando un “marrón” y que no las van aceptar de buen grado, estás equivocado, muy al contrario, es probable que vean una oportunidad de aprender, de formar un equipo contigo o de que su aportación va a permitir que te enfoques en esas tareas más acordes a tu cargo y que no realizas con la diligencia y premura que se espera de ti.

Por tanto el primer paso y que más cuesta es tomar la determinación de delegar. Una vez que esta decisión está tomada es el momento de saber cómo. Una mala delegación puede tener consecuencias más negativas que la propia no delegación, sobre todo porque no debemos olvidar que la responsabilidad no se delega, y los fallos o consecuencias de una mala delegación siempre van a ser nuestras.



Por tanto una perfecta delegación debe de realizarse cumpliendo estas cuatro etapas.

1.- YO HAGO TU MIRAS.

Si ya decidiste que vas a delegar una tarea que llevas realizando desde hace tiempo y que ahora el tiempo que te toma lo necesitas para realizar otra actividad, tendrás que convocar a la persona en la que delegas y ponerla a tu lado para que vea como realizas esa tarea que pronto asumirá ella.

Tú realizaras la tarea y la otra persona verá y aprenderá como la haces. Es la primera toma de contacto de la otra persona con esa tarea que va a asumir, no sabe nada aún, por eso le tendrás que decir como haces las cosas y cómo quieres que esa persona las haga también. Una vez asumidos los conceptos será el momento de pasar a la siguiente fase de la delegación.

2.- YO HAGO TU HACES.

La segunda fase es de trabajo conjunto, las dos personas realizan las tareas juntas. Es así como podrá valorar, la persona que delega, hasta qué punto a entendido su tarea la otra persona. También va a permitir determinar, cuando esa persona, que asume las tareas, está preparada para que realizarlas sin nuestra ayuda Hasta que llegue ese momento trabajaran ambas en esas tareas.

3.- TU HACES YO MIRO.

Tras la fase de trabajo conjunto es el momento de dejar sola a la persona en quien se delega. Dejar sola no significa darle las tareas y listo, sino que realizará las tareas ella sola, pero serán observadas por la persona que ejerce la delegación. Aquí la persona que delega supervisará las tareas de principio a fin para comprobar que las puede realizar por sí misma. Se podrá ver si sabe solucionar sus dudas del día a día, en definitiva si es capaz de realizar las tareas sin esa supervisión que se le está ejerciendo en esta tercera fase.

4.- TU HACES.

Llegó el momento de la ejecutar la delegación en la que hemos trabajado. Es el momento de dejar sola a la persona en la que hemos delegado, ya somos libres para utilizar el tiempo de esa tarea delegada en otra mejor para nuestros intereses y la de nuestra compañía. Pero no olvides algo que ya te dije en este post, la responsabilidad no se delega, por tanto esa tarea que la otra persona realiza, es de nuestra responsabilidad, de ahí la importancia de que la delegación se realice bien, con estas cuatro etapas y no a la ligera.

Mi último consejo en el día de hoy, si ya hiciste lo más difícil, que es tomar la decisión de delegar, por cierto algo de lo que no te arrepentirás, es el momento de realizar las cuatro etapas que te muestro con respecto a la delegación. Es así como conseguirás una buena y efectiva delegación.

Feliz semana!!!!.



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  • José Antonio Fdez Viñas

En un momento laboral “Millenials” los viejos estereotipos de gestión empresarial están abocados al fracaso. Las únicas empresas que sobreviven ante su resistencia al cambio son aquellas que su negocio es tan rentable que son capaces de generar beneficios a pesar de una mala gestión, a esa circunstancia se agarra el CEO “obsoleto” haciendo valer siempre uno de sus principales lemas “toda la vida se ha hecho así”. El día que cambian esa frase en su mente y son capaces de darse cuenta la condición lastrante de la misma, ese día se abre la esperanza al crecimiento y la evolución de una compañía que, de lo contrario, estaría abocada a su desaparición en muchos casos.


Steve Jobs, el fundador de Apple, decía que uno de los errores fundamentales de los empresarios es contratar a los mejores para decirles lo que tienen que hacer. Contratar a una persona brillante en algún área y coartar su autonomía y creatividad es algo verdaderamente inexplicable pero a su vez común.


Las nuevas generaciones entienden otra manera de trabajar y esa manera rompe con el individualismo del pasado para sentir que la mejor forma de trabajar pasa por un trabajo en equipo.


Un equipo de trabajo es la unión de trabajadores capaces de conseguir de forma colectiva logros que jamás serían alcanzables de forma individual. Cada miembro aporta sus talentos para conseguir un objetivo colectivo. Todos saben que tienen que hacer y cuál es su aportación al grupo. Todos se sienten importantes pero a su vez saben que no conseguirían el mismo resultado si no fuese por la aportación de los demás.


Algún CEO se suma a la filosofía del equipo, porque es la moda o porque quiere probar. Pero no saben cómo. Y convocan a su supuesto equipo, los sientan en una mesa, y al final la reunión de equipo se convierte en un monólogo del CEO ordenando lo que cree que tienen que hacer, sin dar autonomía a los miembros, sin formar realmente un equipo. Queda mucho por hacer en las empresas, y los cambios generacionales no son suficientes, se trata de un cambio de mentalidad y no de personas. Pero tienen que darse cuenta por ellos mismos. Ahí está el problema, pero también la solución.




Si tuviese que implantar un equipo de trabajo en mi empresa los 5 primeros puntos en los que enfocaría mi atención serían;


1. Propósito: Hay que tener claro para que trabajamos juntos en la misma compañía. Encontrar el propósito es fundamental, no solo para el ámbito empresarial y de un equipo, también para la vida. El propósito te da la motivación, es ese “hacer algo por algo” que es fundamental para no flaquear en aquellos momentos en que, esa voz que no calla llamada ego, intenta por todos los medios que abandones.


2. Confianza: Tener la credibilidad, y la cercanía para llevarse bien y tener claro que cada persona está aportando el interés y el propósito colectivo por delante del interés propio. Cuando la confianza es mediocre los resultados son mediocres. La confianza entre los miembros del equipo es fundamental para el engranaje que hace a ese equipo sólido y eficaz. En la confianza entre las personas y no solo estoy hablando ahora de los miembros de un equipo, reside el éxito del propósito. Y lo más importante, también reposa uno de los pilares de la felicidad.


3. La verdad: Poder decir la verdad, para llegar al centro del asunto rápidamente es primordial. Imagínense los logros que conseguiríamos si pudiéramos decir con total libertad la verdad de lo que pensamos, de lo que sentimos, a nuestros jefes, a nuestros colaboradores, una verdad no con el ánimo de ofender o criticar, sino con el ánimo de crecer por un objetivo común. Esta verdad a la que hago referencia hace grande a un equipo. Por otro lado esta verdad solo es posible en un área de confianza. De ahí la importancia del punto anterior.


4. La diversidad: Entender a cada persona, sus fortalezas, sus debilidades, empatizar y querer crecer paralelamente, son algunas de las habilidades fundamentales para la consolidación de un equipo. Si realizáramos un símil futbolístico cada miembro de un equipo realiza su labor, a veces los focos de atención están puestos en los delanteros y en los goles que marcan, pero un equipo no sería ganador sin el trabajos de los defensas y un portero por ejemplo, tampoco lo sería sin el trabajo de un preparador físico o un fisioterapeuta que son miembros que ni siquiera se les conoce públicamente. En un equipo todo suma, cada miembro hace su aportación, todo tiene su importancia. En los equipos y en la vida no debemos restar importancia a nada, a veces las claves del éxito están en los pequeños detalles.


5. El todo es mayor que la suma de las partes: Esta cita de Aristóteles va que ni pintada a nuestro propósito de hacer ver que ninguna persona tiene todas las respuestas y capacidades que el equipo necesita para cumplir la estrategia. Sin embargo, juntos se genera una fuerza poderosa capaz de conseguir el objetivo marcado. Un equipo es un todo, donde sus partes se complementan, se apoyan, se enriquecen y crecen juntas. Un buen equipo es el coctel perfecto, con el mejor sabor, con la mejor presentación.

Jamás conseguirás un logro igual solo, que con tu equipo. Como dice un proverbio africano, “si quieres llegar rápido ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”.


En el mundo empresarial no sirve de nada llegar rápido y no mantenerse, lo importante de una empresa es llegar lejos., La duración media de una empresa en España que no innova es de 12 años. Por tanto debes de innovar para sobrepasar esa vida media de empresa que no se somete a cambios, sería fantástico que empezases tu innovación con la implantación de un equipo de trabajo, y este equipo a su vez innovar para hacer crecer la empresa. Para eso debes dejar hacer… Y esto solo se puede conseguir desde un vínculo de confianza.

Pregunta para la reflexión, ¿Cuál es la confianza en tus colaboradores?


Feliz semana!!!.



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