• José Antonio Fdez Viñas

Queridos amigos del blog!! Esta semana son los exámenes de la EvAU, por eso quiero escribir este post.

Estamos ante un post que es primordial para la felicidad. Si este post hubiese llegado a muchos de nosotros en su debido momento quizás nuestra felicidad laboral sería hoy un hecho. Quizás ya sois felices en vuestro trabajo y ya os sentís realizados en el mismo, me alegro por ello, pero no siempre es así, mejor dicho, casi nunca es así.

Uno de los motivos por lo que no es así, es porque tenemos que elegir una decisión demasiado importante y de la que dependerá el resto de nuestra vida, cuando aún no somos lo suficiente maduros para tomarla. Esta decisión no es otra que la de qué formación realizar tras el bachillerato y qué profesión elegir.

Si eres de las personas que se encuentran en esta situación o si tienes algún hijo o hija que necesita decidir qué profesión elegir, te recomiendo que apliques lo que a continuación te cuento para que la decisión sea lo más acertada posible.

Hoy al menos te voy a mostrar un método para elegir la profesión que deberás desempañar durante más de cuarenta años. De lo contrario estarás dejando en las influencias de terceras personas a lo que nos vamos a dedicar y que esto esté alineado con nuestra felicidad es un verdadero milagro.

Los padres a veces influenciamos a nuestros hijos en su elección, con criterios como “esta profesión va a tener salida”, “en esta profesión se gana mucho dinero” o simplemente recomendamos esa profesión que nos hubiera gustado ser y no fuimos.

Se trata de su vida, se trata de su profesión, se trata en definitiva de su vocación. Por tanto, te recomiendo que realices estos tres pasos para ayudar o ayudarte a encontrar tu vocación. Ir a trabajar cada día en algo que no te gusta es un verdadero infierno. Realizar estos tres pasos quizás pueda evitarlo.


Los tres pasos que debes realizar son;

Reflexiona sobre lo que te gusta.

El primer ejercicio para realizar es el de escribir en un papel lo que te gusta hacer. No se trata de realizar esta reflexión intentando relacionarla con la profesión futura, sino tan solo encontrar esas actividades, esas tareas que te gusta hacer y que realizas principalmente por placer.

Apunta todo lo que te guste, no descartes nada, esto se trata de una tormenta de ideas que luego enlazarás con otros dos ejercicios más. Ahí cobrarán sentido estas tareas. Apuntarás tareas como leer, escribir, dibujar, viajar, hacer deporte, etc. Apuntalo todo, como te digo no descartes nada, toda tarea puede servir para encontrar tu vocación. No prejuzgues nada solo apúntala.

De todas estas tareas que escribas seguro que nos va a salir tu profesión, no intentes redirigirla a ningún lado solo déjate llevar por aquello que te gusta.

Pregunta que es lo que se te da bien hacer.

Vamos con el segundo ejercicio. Una vez que has realizado la lista de aquellas actividades que te gustan, vamos a preguntar sobre qué actividades o que tareas se te dan bien.

Es posible que tengas un criterio muy claro y definido sobre todo lo que se te da bien, pero no quiero que ese criterio sea el tuyo propio. Quiero que ese criterio sea la valoración de terceros.

Cuando pidas la valoración a personas que te conozcan; familiares, amigos, profesores, etc. Seguramente nos vamos a sorprender de como otras personas ven talentos en nosotros de los que ni siquiera nosotros nos hemos percatado. Esos talentos que van a encontrar en nosotros son objetivos, son reales. Son también esos mismos talentos que podrán ver en nosotros el día de mañana, clientes, jefes, empresas, etc.

Al realizar este segundo ejercicio de encontrar nuestro talento vamos a descubrir cómo hay actividades y tareas que coinciden entre lo que nos gusta hacer y lo que se nos da bien. Es en ese momento cuando con ese dato iremos a buscar el tercer ejercicio que nos va a proporcionar el encuentro de nuestra vocación.

Investiga sobre lo que beneficia a otras personas.

El tercer ejercicio consiste en investigar qué es lo que beneficia a otras personas y que esté relacionado con los que me gusta y con lo que sé hacer.

En eso consiste el ejercicio encontrar como puedo aportar valor a otras personas haciendo algo relacionado con lo que me gusta y lo que se me da bien.

Si encuentro ese algo que aportaría valor a terceros, habré encontrado una actividad que tendrá demanda, además si me gusta y se me da bien esto va a ocasionar que sea de los mejores realizando esta cosa. Si soy de los mejores en algo nunca me faltará trabajo y además siempre estaré bien pagado. Los mejores no necesitan tener profesiones de moda, ni con mucha demanda, siendo de los mejores siempre tendrás personas o empresas que quieran tus servicios.

Por último, con respecto a este ejercicio de encontrar como aportar valor a otras personas, intenta además especializarte en algo, cuanto más concreto mejor. Así podrás conseguir ser el máximo referente.

Queridos amigos del blog, con este ejercicio puedes encontrar tu vocación.

Cuando alineas lo que te gusta con lo que sabes hacer encuentras tu pasión, cuando alineas lo que sabes hacer con lo que la gente necesita encuentras tu profesión, cuando alineas lo que te gusta con lo que la gente necesita entonces encuentras tu misión de vida.

La Felicidad laboral reside en el área comprendida entre estos tres conceptos y el resultado de estos tres ejercicios. Si a esto le sumas inteligencia emocional y alta capacidad para las buenas relaciones, entonces tu felicidad laboral está asegurada.

¡Feliz semana!


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  • José Antonio Fdez Viñas

Queridos amigos del blog sabéis que este es un espacio para el crecimiento personal, profesional y espiritual. En este blog creemos en la mejora continua, creemos en la evolución de cada individuo sea en el área que sea y en este sentido intentamos aportar en cada post alguna herramienta o consejo que nos permita crecer.


Pero por encima de cualquier crecimiento, yo creo que todos los seres humanos tenemos un objetivo vital, un objetivo además común para todos. Ese objetivo es ser felices. Todos lo que hacemos en la vida lo hacemos para intentar ser más felices.


Si os fijáis, las personas actuamos continuamente para evitar dolor o para producirnos placer, es así como intentamos mantener a salvo nuestra felicidad.


Ya hemos hablado muchas veces de la confusión que tenemos con respecto a la felicidad del tener y la felicidad del ser. Hay personas que intentan llegar a la felicidad por medio de la felicidad del tener y ese camino además de ser el capricho de un ego insaciable, es un camino estéril para ese objetivo.


Hoy no vamos a hablar de la felicidad del ser y del tener, lo haremos en otro momento. Hoy vamos a hablar de cómo solo tres elecciones de las muchas que realizamos cada día pueden conseguir que seamos un poquito más felices.


Estas 3 elecciones a las que hago referencia son voluntarias, por tanto está en nuestra mano poder elegir bien en cada momento para no desviarnos del sendero de nuestra felicidad.



Vamos con estas tres elecciones.


La actitud.


La actitud, que gran concepto tan presente en cada individuo pero a su vez tan poco examinado como ejercicio de autocrítica.


La predisposición que tenemos ante todas las cosas en la vida determinan el resultado. Y la predisposición es en definitiva la actitud que tenemos ante algo. La actitud es una elección, la elegimos en cada momento, la elegimos para todo lo que hacemos.


Hay dos tipos de personas en la vida, las que van a cumplir o las que van a darlo todo. Las personas exitosas, las personas que consiguen sus objetivos son las del segundo grupo, las que van a darlo todo. Pues bien ir a darlo todo o ir a cumplir solo, solo, solo depende de la actitud.


Por tanto querido amigo del blog, evalúa tu actitud, evalúa tu predisposición ante las cosas y obtendrás la verdad sobre como estas afrontando la vida.

Tagore decía; “lo grande no teme ir junto a lo pequeño, tan solo lo mediocre va solo”. La felicidad no anida en la mediocridad, y la mediocridad depende de la actitud.


El pensamiento.


La segunda elección que tenemos para cambiar nuestra vida es la elección de pensamiento. Como nos enseñaba Viktor Frankl en su libro “el hombre en busca de sentido” (ese libro en donde nos narraba su experiencia en el campo de concentración nazi de Auschwitz), a los seres humanos pueden arrebatarnos casi todas las cosas, pero hay una que jamás te pueden arrebatar, esa cosa es la libertad de pensamiento.


El ser humano siempre puede elegir que pensamiento tener con respecto a todas las cosas de la vida. Esta elección de pensamiento va a construir el mundo en el que vives. La vida es neutra y nosotros elegimos verla de algún modo.


Por tanto querido amigo, la calidad de tu vida va a depender de la calidad de tus pensamientos, analiza tus pensamientos para mejorar tus decisiones, mejora tus decisiones para mejorar tu vida.

El enfoque.


La última elección que te muestro hoy para que tu vida sea un poco más feliz es el enfoque. Es fundamental tomar consciencia de donde ponemos el enfoque de las cosas y de las personas.


A lo largo de todos estos años trabajando con personas, me he dado cuenta de que hay dos tipos de personas, las que enfocan en todo lo negativo de los demás y los que enfocan en todo lo positivo.


Enfocar en una cosa y enfocar en la otra determina en la vida en la que vives. La realidad es la misma, pero tú has elegido enfocarte en una parte que consecuentemente te da un resultado.


Si buscas el fallo a cualquier cosa o persona lo vas a encontrar, si buscas el acierto o la virtud de esa misma cosa o persona también la encontrarás. Si de lo que se trata es de ser feliz, la felicidad no la encontrarás desde el enfoque del fallo y la crítica.


En el mundo empresarial nos encontramos muchas veces con esos jefes o mandos que solo enfocan en lo negativo de los demás, se creen que la solución para su trabajo, para su negocio, para su vida consiste en encontrar fallos. Ese es su intento de realización personal.


Como decía, si buscas fallos los encuentras, pero ese enfoque no te hace feliz, solo te frustra, te enfada, te hace mostrar tu peor versión. La realización está en ayudar a los demás a que no cometan más fallos, esa es nuestra verdadera responsabilidad, eso es enfocar hacia el éxito, hacia la mejora y hacia la felicidad.

Queridos amigos del blog, te reto a que intentes tomar consciencia de estas tres elecciones que tenemos a diario en todo lo que hacemos. Tu vida, tu felicidad puede ser otra si eliges tu actitud, si eliges tu pensamiento y si eliges tu enfoque.


Como siempre digo, la felicidad siempre está en un cambio de percepción. Para elegir la percepción de la felicidad tendrás que tener en cuenta los tres conceptos que te mostré hoy.


Feliz semana!!


Ah!!! No te creas nada de lo que te he contado, pero compruébalo por ti mism@

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¡Queridos amigos del blog! En el día de hoy vamos a etiquetar todas nuestras tareas, todas nuestras responsabilidades, en definitiva todas las cosas que la vida nos muestra para que gestionemos.

Voy a intentar hacer un símil para mostraros más fácilmente lo que os intento inculcar con este post.

Las personas en la vida vamos asumiendo tareas, compromisos, responsabilidades, etc. A lo largo del día tenemos que tomar muchas decisiones y en muchos ámbitos vitales. Decisiones personales, profesionales, decisiones que afectan a la familia, a los compañeros de trabajo, a tus subordinados o a ti mismo.

Imaginaros tener una mochila en las espaldas en donde vamos metiendo todas esas tareas o decisiones que no resolvemos. En este caso esa mochila imaginaria cada vez pesaría más, hasta llegar a un punto en que quizás tenemos tantas tareas que meter en la mochila que ya se quedó pequeña y no podemos meter ni una sola tarea más.

Pues así es nuestra mente, es como esa mochila que vamos llenando de cosas por resolver, cosas que vamos postergando y que lejos de olvidarnos de ellas nos van consumiendo nuestra energía hasta quedar agotados.

Lo peor de todo esto es que como no lo resolvemos estamos agotados, pero están aún todas las cosas por hacer. Por eso hoy queridos amigos os propongo que etiquetemos todas nuestras tareas para ir dándole solución y que no se nos llene esa mochila imaginaria. El objetivo real es dejar vacía esa mochila y para ello vamos a utilizar estas tres etiquetas que te muestro a continuación.






¡Resolver ya!

Hay tareas, hay responsabilidades que no pueden y no deben esperar. Estas tareas debemos resolverlas de inmediato, sin dilación alguna.

Las tareas o responsabilidades que debemos de etiquetar como “¡resolver ya!” son esas tareas que son importantes y que son urgentes, por lo tanto no tiene sentido retrasarlas, necesitamos ejecutarlas de inmediato.

Normalmente estas cosas importantes y urgentes requieren de una decisión que por la importancia y por la urgencia no nos atrevemos a tomar. Pero dejarla para más adelante no va a ocasionar por ejemplo que se resuelva sola o que al día siguiente vayamos a tener un momento de inspiración para elegir la decisión más certera.

Por eso, cuando lleguen estas tareas importantes y urgentes, toma consciencia de lo que tienes entre manos y toma la decisión que creas correcta. Con respeto pero sin miedo al resultado. No resolverla y meterla en la mochila es solo postergar el problema, el mismo problema que solamente has retrasado, pero que sigue sin resolverse.

¡Delegar!

La etiqueta de delegar es la segunda etiqueta que te quiero mostrar hoy. Quizás sea una etiqueta que se utiliza en el mundo empresarial, pero no aun lo suficiente. En los procesos de coaching que realizo con directivos una de sus barreras mentales es la resistencia a delegar.

Tenemos la falsa creencia de que solo nosotros somos los únicos que sabemos hacer la cosas, pero nada más lejos de la realidad. Cuando pensamos eso es porque nuestra voz interior, la del ego nos hace creer que debemos ser imprescindibles, que somos únicos en saber y realizar lo que desempeñamos, pero todo esto es mentira. Detrás de cada resistencia a delegar en realidad solo hay miedo e inseguridad, por eso nos resistimos a entregar a otras personas nuestras tareas.

Intenta delegar todo aquello que sea delegable, las tareas o responsabilidades que debemos de delegar son aquellas que sean urgentes, pero que no sean importantes. La urgencia nos obliga a realizarlas de inmediato, pero el que no sean importantes nos permite delegarlas a otras personas para que las realicen y luego tan solo una vez hechas supervisemos la delegación.

Delegar nos va a permitir cumplir con determinados compromisos en tiempo y forma, pero sobre todo nos va a permitir no meter cosas a la mochila y no sobrecargar nuestro camino diario.

Tirar.

La tercera y última etiqueta que quiero mostrarte hoy es la de tirar. Al decir tirar me refiero a desechar de tu vida.

El día a día ya es demasiado exigente y nos llena la cabeza de responsabilidades que tal y como os he mostrado debemos realizar de inmediato o delegar. Pero no debemos caer en la trampa de llenarnos de tareas y responsabilidades que no nos aportan nada y que lejos de mejorar nuestra vida solo nos la complica, principalmente robándonos tiempo y energía. En el símil de la mochila que os mostré al principio sería como ir llenando la mochila de piedras, que no sirven para nada, solo para aumentar nuestro cansancio y para que no quepan cosas que realmente sean importantes para nuestra vida.

Por tanto aquellas actividades que tengan la etiqueta de tirar, no lo dudes ni un instante, quítala de tu vida, sin prejuicios y sin remordimientos. Quita lastre a una mochila que ya de por sí la vida te va llenando aunque no quieras.

Queridos amigos del blog, te propongo el reto de que pongas estas etiquetas a todas las cosas que hagas hoy. Te vas a sorprender la de cosas que metes a tu mochila sin necesitarlas, tan solo sobrecargándote y poniendo a veces al límite tu mente y tu cuerpo.

¡Recuerda!, “¡Hacer ya!”, “delegar” o “tirar”… lo demás es perder tu energía y tu tiempo.

Feliz semana!!!


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