• José Antonio Fdez Viñas

Quizás el hábito de escuchar sea el mensaje que más se nos ha intentado inculcar a los seres humanos a lo largo del tiempo. Aun así seguimos sin hacerlo. El no escuchar nos limita en muchos sentidos, empeora nuestras relaciones y nos hace ser una mediocre versión de nosotros mismos.


Fijaros si hace tiempo que nos intentan inculcar el hábito de escuchar, que ya el filósofo Zenón hace más de dos mil años comentó aquella famosa frase que seguro habrás escuchado en algún momento de “tenemos dos orejas y una sola boca porque tenemos que escuchar más y hablar menos”. Pero el problema es que seguimos sin hacerlo.


Hay muchas personas que creen que escuchan pero realmente no lo hacen, no al menos desde una escucha activa. Por eso en el post de hoy vamos a tomar consciencia de que conductas tenemos y que no nos está permitiendo tener una escucha activa.




Los 5 errores más comunes son;

Interrumpir a la otra persona cuando está en pleno discurso.


Tenemos la manía de interrumpir. Queremos contestar y rebatir cualquier frase. Pero no nos preocupamos de escuchar para entender sino tan solo para contestar.

No esperamos a que la otra persona termine su intervención sino que queremos rebatir desde la falta de reflexión y entendimiento. Normalmente cuando interrumpimos tememos una actitud de dialogo a la defensiva. Las personas que interrumpen se defienden de algo y no tienen la paciencia de esperar a que la otra persona termine de hablar. Nuestro conocido ego no nos deja. El no interrumpir permite una verdadera exposición de ideas, permite una mejor oportunidad al entendimiento. Toma consciencia de esto y no interrumpas.


Contaminar la escucha con nuestros propios pensamientos.


Otras veces somos protagonista de la falsa escucha. Es esa posición en la que parece que estamos escuchando, pero no nos permitimos escuchar con pensamientos propios, por ejemplo contándonos lo que vamos a contestar, argumentando normalmente nuestra defensa ante lo que la otra persona nos argumenta.

Por tanto cuando esto ocurre, tenemos a dos voces hablando a la vez, la de la persona a la que deberíamos escuchar y a la voz de nuestro ego que nos cuenta su película para con el pretexto de defendernos no poder escuchar lo que realmente debemos escuchar.

Por favor ya que no estamos interrumpiendo vayamos un poco más allá, realicemos una escucha activa, intentando entender de verdad lo que la otra persona nos intenta contar.


Empobrecer nuestra atención con distracciones externas.


Son muchas las personas que se distraen y no se permiten realizar la escucha activa a la que antes hacía referencia. He visto como en ocasiones una persona que supuestamente estaba escuchando, distraía su atención con un mensaje de WhatsApp o cualquier otra red social, o lo que es peor ni siquiera había llegado un mensaje y mientras la otra persona estaba hablando estaba viendo fotos de Instagram , o cualquier otra plataforma.

Esta conducta aparte de ser contraproducente para una escucha activa, es una falta de educación y de consideración con la otra persona que está hablando sobre algo.

Por favor evitemos distracciones de este tipo cuando estemos hablando con otra persona, esto hará que la otra persona perciba nuestra atención y eso sin duda ayuda al buen dialogo.


Mirar al otro interlocutor.


Al igual que con las distracciones del punto anterior no nos permite una escucha activa, el no mirar al otro interlocutor no nos está permitiendo tampoco realizar una escucha activa tal como pretendemos.

Al margen de que al no mirar a la otra persona, esta tiene la sensación de una falta de respeto y atención, estamos privándonos de no poder percibir el lenguaje no verbal. El lenguaje no verbal en muchas ocasiones es tan importante o más que el lenguaje en sí.

Los gestos, la postura corporal, entre otras cosas, nos van a dar datos que pueden ser relevantes para entender aún mejor el significado de lo que nos quieren contar.

Queridos amigos la escucha activa es también con los ojos, con la mirada, con la atención a los pequeños detalles que pueden ser importantísimos en determinados momentos para poder tener el verdadero significado de lo que nos están contando.


Analizar el mensaje.


Debemos analizar e incluso empatizar con el mensaje para realmente comprenderlo y poder actuar o responder en consecuencia.

Solo cuando hemos comprendido el mensaje e incluso haber encontrado la justificación de la argumentación podremos estar plenamente capacitados para poder contestar o tomar una buena decisión en función de lo que hemos entendido o interpretado.

No se puede contestar a una sola frase, como hacemos cuando interrumpimos. Se debe contestar al conjunto del mensaje, haciendo alusión a posibles frases determinadas que queramos rebatir, claro que sí, pero no podemos contestar a mensajes sesgados que no son el significado de un todo sino solo una parte.

Queridos lectores del post, os propongo el reto esta semana de tomar consciencia de cómo es nuestra escucha en las conversaciones que tengamos esta semana. Intentemos darnos cuenta de estos 5 errores comunes que comentemos al dialogar. Os aseguro que disfrutareis más de las conversaciones que abordéis. Y no solo las disfrutareis sino que conseguiréis mejores resultados de todas ellas.


Feliz semana!!!


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  • José Antonio Fdez Viñas

El post de esta semana está inspirado en el fantástico libro de Patrick Lencioni, titulado Las cinco disfunciones de un equipo. Aunque estas cinco disfunciones están pensadas para ayudar a hacer mejores los equipos de trabajo como casi todas las cosas estos 5 consejos los podemos extrapolar a otras facetas de la vida, por ejemplo la faceta familiar. Por tanto vamos a desmembrar estas 5 disfunciones, porque tomar consciencia de ellas te puede ser de gran ayuda.



Las 5 disfunciones que nos muestra el gran Patrick Lencioni son;

Falta de confianza

En los equipos de trabajo la falta de confianza es un lastre que impide por completo el desarrollo y consecución de objetivos de los equipos. La falta de confianza tiene por regla general un jefe, ( y digo jefe y no líder) que desconfía de los miembros de su equipo. Esa falta de confianza en primer lugar limita la autonomía y la creatividad de los miembros por la causa de ese jefe (el desconfiado) que supervisa, buscando el fallo o el fraude por esa falta de confianza a la que hacemos alusión.

En esas circunstancias el sentir de los miembros del equipo es de control y acoso a cada cosa que hace, con lo que se da lugar al miedo a fallar. Ese miedo al fallo acarrea la consecuencia de a no dar más de lo que se le exige. Digamos que van cumplir en vez de ir a darlo todo.

Pongamos ahora el ejemplo en el ámbito familiar, ¿qué ocurre cuando uno de los miembros de la pareja desconfía del otro?. En primer lugar que sufre mucho por algo que no ha ocurrido pero que piensa que va a ocurrir, en segundo lugar como expresábamos con los miembros de un equipo provoca en el miembro de la pareja del cual se desconfía una sensación de control y acoso que termina dinamitando la relación.

Confiemos en todas las facetas de la vida, si nos equivocamos y confiamos en alguien o en algo que nos sale “rana” la decepción del descubrimiento durará un segundo. Si desconfiamos previamente sobre todo y todos, durará toda la vida. No olvides que la desconfianza es sinónimo de infelicidad, por tanto permítete ser feliz y no desconfíes por cosas que seguramente jamás ocurran.

Miedo al conflicto

En los equipos de trabajo es algo que limita el desarrollo y el funcionamiento eficiente del mismo. El no plantear conversaciones de las que yo denomino “cruciales” hace que por miedo a crear un conflicto no se soluciones los problemas que hay que solucionar. Por tanto afrontemos las conversaciones necesarias para corregir errores y para mejorar los equipos de trabajo.

En la familia ocurre exactamente lo mismo, ¿cuántas veces no afrontamos una conversación sobre algo que nos molesta de la otra persona?. Creo escuchar la respuesta “Muchas”, y el mayor problema no está en no afrontarla, el mayor problema está en que esa conversación que no se afronta se convierte en un monologo en nuestra cabeza, que nos machaca…< no soporto tal cosa… se cree que soy tonto/a… Tenía que haberle dicho…> etc.

No nos machaquemos con un monologo de nuestra voz interna del ego en nuestra cabeza, afrontemos las conversaciones cruciales porque es la única forma de corregir errores y de no sufrir por todo aquello que no nos gusta.

Es muy importante saber afrontar esas conversaciones cruciales, pero esto da para otra entrada en el blog y además ya lo hemos hablado en otro post búscalo para que esa conversación sea un éxito.

Falta de compromiso.

Cuando en un equipo de trabajo uno de los miembros tiene falta de compromiso, y habiendo intentado por parte del líder que esta persona lo adquiera y no haberlo conseguido, por desgracia lo que suele ocurrir es que esa persona con falta de compromiso abandona el equipo, suele ser despedido. El compromiso da sentido al equipo, cada miembro sabe su aportación, también valora la aportación de los demás miembros. Cuando decae el compromiso decae el rendimiento, cuando decae el rendimiento no se cumplen los objetivos. Los miembros de un equipo saben y valoran el compromiso de los demás, por tanto estate alerta y no nos durmamos en los laureles porque podríamos quedar fuera del equipo.

En el área familiar ocurre los mismo, cuando un miembro de la familia no asume sus compromisos da lugar no solo al malestar del resto sino también a la no consecución de los objetivos, el equivalente a los objetivos en una familia es cumplir con un proyecto de vida acorde a sus valores. Cada miembro de la familia tiene una aportación y por eso es necesario el compromiso de todos los miembros.

Evitar la rendición de cuentas

Cuando en un equipo no se rinden cuentas se da lugar al punto anterior, es decir, a la falta de compromiso. Los miembros del equipo se relajan porque saben que nadie les va a pedir dichas cuentas sobre su desempeño. El no rendir cuentas al líder del equipo y a los demás miembros del equipo es institucionalizar la falta de compromiso. El rendir cuentas es ponerle el termómetro para ver cómo está el equipo.

En la familia, el no rendir cuenta hace que se produzca conductas anárquicas y que cada miembro de la familia vaya por libre. Rendir cuentas ayudará a cada miembro a saber cual es su aportación a la familia, rendir cuentas permite también saber cual es la dirección que llevan en ese proyecto de vida al que anteriormente hacía referencia.

Falta de atención a los resultados

La falta de atención a los resultados es la mejor forma de perder de vista los objetivos, los resultados nos van a facilitar el indicativo de donde estamos y donde queremos llegar. Hay equipos que no tienen los objetivos deseados porque no han analizado los resultados, no saben que hacen bien y que hacen mal. Solo hacen sin criterio, sin evaluación, así es imposible mejorar, así sólo se deja los objetivos en manos de azar

En las familias que no se pone atención a los resultados, son familias que difícilmente podrán cumplir con éxito su proyecto de vida, son familias que caen en ocasiones en la desestructuración de las mismas, son familias también que por ejemplo sufren el fracaso escolar de los hijos ya que en ningún momento dieron la suficiente importancia a los resultados académicos de estos. Hay infinidad de ejemplos de fracasos de miembros de una familia que se dieron por no haber tenido la suficiente atención a los resultados que se mostraban en cada momento. Por tanto pongamos atención a los resultados porque es fundamental para el éxito en cualquier ámbito.

Así como en este post he mostrado las similitudes entre los equipos de trabajo y las familias y son muchas, tengo que decir algo que es radicalmente diferente. Cuando un miembro de un equipo no da la talla, por falta de compromiso, por confianza, por rendición de cuentas, etc. Por regla general es despedido para buscar otro miembro que si cumpla con las características antes mencionadas. En el caso de la familia no podemos despedir como miembro de la familia a un hijo por falta de compromiso (quizás si a algún marido o alguna esposa. Pero esto es la postura fácil.) Por tanto asumamos nuestro liderazgo familiar para poder inspirar a los miembros de nuestra familia, ya que en tanto en cuanto no pueden, ni deben ser despedidos, intentemos que aporten su mejor versión a ese maravilloso proyecto del que solo se puede ser miembro por causas del destino.

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  • José Antonio Fdez Viñas

4 consejos para saber actuar cuando la situaciones son tensas.

El título de este post parece una verdadera contradicción pero no lo es. Nuestra voz interna esa de la que tanto hablamos es siempre la más rápida en dar su opinión, es la primera en llegar para dar su interpretación de todas las situaciones vitales. La voz del ego no es siempre la mejor opción, las decisiones en caliente hay que ponerla en cuarentena. Por eso cuando los ánimos estén encendidos tienes que recordar el título de este post y aplicarlo. Lo contrario es lo conveniente.

Vamos con 4 consejos para saber actuar cuando las situaciones son tensas;



Cuando tengas ganas de gritar, habla con voz calmada.

En los momentos de ánimos encendidos, el cuerpo nos pide gritar, como si gritando tuviésemos más razón. Pero nada más lejos de la realidad. El volumen con el que expresamos nuestra opinión no va a influir en la persuasión con el otro interlocutor para que nos de la razón.

Muy al contrario el gritar nosotros incita a que grite también la otra persona, Los gritos cierran los caminos hacia el entendimiento y hacia la convicción. Por eso te propongo que cuando tengas ganas de gritar para imponer un criterio te acuerdes de “lo contrario es lo conveniente”. Bajar el volumen te va a permitir cambiar de forma radical los gritos de la otra persona, además va a esforzarse esta por escuchar lo que le dices para replicarte pero seguramente se va a ver forzado a bajar su tono también porque estaría fuera de contexto contestar gritando a alguien que no solo no grita, sino que su tono incluso es más bajo de lo normal.

Bajar el tono, amansa a la fiera que tienes enfrente y abre la puerta de ese camino del diálogo y el entendimiento que anteriormente comentaba que se cerraba con los gritos.

Cuando quieras “cantar las cuarenta” a alguien, guarda tu opinión para mañana.

Como te decía la primera en llegar para argumentar es la voz del ego, pero no solo en ti, también en la otra persona. Por tanto si no eres consciente de esto dejas a dos egos en un Ring de boxeo dispuestos a darse golpes.

Si la otra persona no es consciente subirá a dicho ring para intentar asestarte su mejores golpes, por eso debes ser tú esa persona consciente que va a evitar subir en caliente a un ring del que solo puedes salir con golpes por ambas partes. Además no se tratan de golpes físicos en los que en una semana se bajará la hinchazón y el moratón. Se trata de golpes emocionales que pueden durar sin curarse toda la vida.

Guardar la opinión para mañana es dar una oportunidad a una reflexión más objetiva. Es también dar una oportunidad a la diplomacia. No seas impaciente en subir al ring, sabemos que te sientes en forma y puedes ganar la pelea, pero hay combates que pueden lesionarte para toda la vida.

Cuando te sientas tentado a criticar busca el elogio.

Voy con el consejo tercero que seguro es el más difícil de aplicar. La crítica es solo un fiel reflejo de cómo vemos el mundo. Si nuestros argumentos continuos están llenos de reproches y crítica quizás sea el momento de tomar consciencia de ello, por que estas viendo el mundo con unas gafas que lejos de mostrarte una realidad, te hacen ver un mundo en el que jamás te vas a sentir feliz.

No te olvides de esto; no vemos un mundo tal como es, vemos un mundo tal como somos. Por tanto si ves un mundo que no merece la pena es tu proyección interior. Indaga en ella, intenta auto-descubrir por qué tienes esa visión de vida.

La gente que critica no lo puede evitar, principalmente por no ser conscientes de ello, por tanto te propongo un ejercicio para abordar cuando tengas la tentación de una crítica. Intenta buscar un elogio ( seguro que hay alguno) de esa persona a la que vas a criticar. Va a ser este un ejercicio que te va a permitir enfocar en lo bueno de esa persona. Nadie es perfecto, todos tenemos nuestras luces y sombras. Pero enfocar en las luces de las personas en vez de las sombras nos muestra una vida mejor.

Cuando estés ofendido o enfadado, agradece lo bueno de lo malo de esa situación.

Si eres seguidor de mi blog desde hace tiempo ya sabrás que me gustan mucho los refranes. Pues el refrán que encaja en este cuarto y último consejo es ese de “no hay mal que por bien no venga”.

Que nos ocurran cosas malas es inevitable pero detrás de cada cosa mala hay una enseñanza. Focalízate en ella, porque quizás el universo te mostro esa maldad para que descubrieras esa enseñanza que te hará más fuerte y una mejor versión para la vida.

Recuérdalo detrás de cada suceso malo hay una enseñanza, búscala, apréndela, por que sino estarás abocado a poder repetirla. La vida es en si un acto pedagógico en el que si no superamos los “ejercicios o problemas” que la vida nos plantea nos los sigue mostrando hasta que los aprendemos o los superemos.

No sigas repitiendo las mismas asignaturas por no aprender los ejercicios que la vida te pone, es hora de tomar consciencia y de ir aprobando asignaturas, el temario de la vida es muy largo y no puedes quedar estancado en asignaturas básicas de primer curso de la vida.

Como te decía en el título del post a veces lo contrario es lo conveniente, toma consciencia y aplica estos cuatro consejos. Te serán muy útiles. Estoy seguro de ello.

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